¿Tolerancia 0?

Recién estaba mirando un programa de televisión en el que hablaban sobre unos grupos vinculados al neo-nacionalsocialismo (o neonazismo) que asesinaron a un muchacho en Quillota. También hablaban sobre otros grupos de la misma lí­nea que asesinaron a un joven punk de Valparaíso y Viña del mar.

En el set estaba un ex participante de un grupo neonazi, un representante de un movimiento homosexual, un sociólogo y un abogado. Por teléfono participó una persona que se declaraba neonazi y otra que se autodenominaba skinhead. El invitado neonazi, junto a su compañero al teléfono, declararon que no promulgaban la violencia y que además eran víctimas de acoso por parte de otros grupos (anti-nazis y homosexuales) y que los atacaban solamente por pensar distinto (?!?!?) y que por eso ellos se sentían obligados a defenderse. La verdad es que esto me llamó mucho la atención ya que algunos minutos antes el mismo invitado neonazi comentaba que su filosofía de vida consideraba que ciertos grupos raciales, los homosexuales y varias otras formas de pensamiento no encajaban en su modelo de sociedad, por lo que tenían que ser excluidos (¿exterminándolos como los naziz hicieron con los judios?). Sus declaraciones me parecen contradictorias, incompatibles e inconsecuentes. Declararse víctimas de la persecución ideológica cuando la consigna neonazi es por esencia excluyente con todas las demás formas de pensamiento, es como tratar de ponerle máscara al enmascarado. Es algo típico chileno por lo demás, es sacarle el poto a la jeringa, no mojárselo y no reconocerse por lo que se es. Y muy sui-generis también ya que no creo equivocarme si digo que el 100% de estos individuos tiene circulando por sus venas una mezcla de sangre española, portuguesa, mapuche, aymara, inca, azteca y quien sabe cuantas otras cepas más… Es como decir “viva la pureza del mestizaje”, o algo así. ¿Sangre aria? ¿Adonde la viste? Algo no computo aquí… es un poco ilógico reclamar por tolerancia cuando no se practica, ¿o no?

Al lado del neonazi y jugando a ser abogado del diablo estaba el señor abogado (valga la redundancia), quien señalaba que no se podía estigmatizar ni vincular a las personas que practican el neonazismo con los delincuentes que asesinaron a los jóvenes, ni tampoco discriminarlos por pensar de esa forma, que para eso estamos en un estado de derecho y que la justicia tiene que hacer su trabajo y determinar las responsabilidades, etc, etc. Lo que me parece bien. Es como la frase polí­ticamente correcta pero que a las finales no aporta nada de pimienta a la discusión, si no fuera por el representante de los homosexuales, quién de forma bastante exaltada interrumpía insistentemente la conversación aún cuando el moderador del programa le pidió varias veces que se callara y que dejara participar a los demás.

Este señor señaló que había sido víctima de amenazas a su vida por parte de neonazis, quienes por ideología creen que el homosexualismo es una aberración antinatural (que curioso, la Iglesia Católica también piensa lo mismo y curioso es también que el actual papa haya sido precisamente militante del partido nazi en su juventud) y sus opiniones estaban cargadas de odiosidad y censura. Si me pongo en su lugar, sus palabras y reacciones me parece totalmente razonables, pero al mismo tiempo, en mi opinión, eliminan cualquier posibilidad de una aproximación objetiva al tema. Aquí me pareció ver repetido el elemento “tolerancia” utilizado de forma sesgada y antojadiza. Por una parte (por el lado suave si se quiere) este señor pretende que se le respete en su calidad de homosexual y sin embargo interrumpe constantemente a los demás sin dejar espacio para respuestas o contra-opiniones. (¡Una contradición total!) Por otra ataca fuertemente al representante neonazi y espera que las futuras leyes anti-discriminación que serán despachadas por el congreso cataloguen de delincuentes a estas personas por no “tolerar” a las minorías raciales, sexuales o ideológicas. (¡Pero si el neonazismo es una minoría ideológica!) Aquí mis procesos neuronales empiezan a fallar… por eso repito lo que escribí arriba: es un poco ilógico reclamar por tolerancia cuando no se practica, ¿no?

Al lado del señor homosexual estaba el sociólogo quien, al igual que su vecino invitado, interrumpía constantemente la conversación y se manifestaba evidentemente contrario al neonazismo. Sus opiniones fueron siempre atacando a una forma de pensamiento que él no compartía, sin embargo en su discurso también hablaba de una tolerancia que en la práctica no se concreta, por lo que a las finales contenía el mismo elemento de contradicción que los anteriores.

Toda esta fauna de seres humanos no hizo más que dejarme un poco molesto y bastante confundido. Por un lado unos señores que por principios no practican la libertad de pensamiento y que consideran seriamente la posibilidad de eliminar (perdón: marginar dicen ellos) a ciertos individuos que no piensan de la misma manera, reclamando por que son atacados por otros por el sólo hecho de pensar distinto. Y por otro unos señores que proclaman la libertad de las ideas y que sin embargo quieren ver eliminadas algunas con las que no estan de acuerdo y por las cuales se sienten amenazados. Todo mal…

En fin, yo practico el libre pensamiento y el agnosticismo fuerte, consecuente a esos principios no tengo nada en contra de los filósofos neonazis, aunque no simpatizo en lo absoluto con ninguna ideología del tipo nacionalsocialista. Tampoco tengo algo en contra de los homosexuales, creo que la sexualidad está mucho más ligada a la psicología que a la fisiología de cada persona, como para ponerme a filosofar si es o no natural. Natural es todo lo que nace de la naturaleza… Heterosexuales, homosexuales y bisexuales nacieron de una noche de pasión entre sus mamitas y sus papitos. ¡Qué más natural! Creo que cada ser humano tiene el derecho de pensar, creer y hacer lo que quiera. Pero cuando esas acciones y formas de pensamiento son llevadas a la práctica de manera que invaden y se sobreponen a las libertades, acciones y creencias de otras personas, ejerciéndose con violencia, con censura y con el único fin de suprimir a su contraparte me parece que las cosas se están yendo demasiado lejos.

Me llamó la atención el discurso del estos señores neonazis. Pero mucho más me llamó la atención el discurso de sus contrarios. Los que proclamando la tolerancia y la “buena onda para todos”, el vive y deja vivir, siguen sin embargo siendo igual de intolerantes e igual de discriminatorios con las personas a las que ellos mismos están acusando de serlo. Creo que nos falta mucho todavía… Hace tiempo se hablaba de la reconciliación…

3 comments On ¿Tolerancia 0?

  • Que bien analizaste eso, es muy cierto eso que al final los que piden respeto o tolerancia TAMPOCO la tienen con el resto…lo que sucede es que cada uno vela por SUS propios intereses…lo que a MI me protege o me acomoda es lo cierto, lo verdadero…
    Y TAMBIEN he pensado eso de ¿QUIENES SOMOS NOTROS PARA DSICRIMINAR? somos una amalgama de culruras y razas…
    Es ridiculo querer buscar la raza aria si nosotros no tenemos por donde ser asi,por nuestra sangre corre sangre española tanto como ARAUCANA…
    Estare por aqui luego…

  • Puta que nos falta camino todaví­a, que difícil tarea será esa.
    Buen análisis…te sigo.
    Saludos…

  • Potente Arsenal de Pensamientos…..el Tiempo para tí­ no ha Pasado en Vano.

    Saludos Pablo Jara.

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