De aquí no pasa

Estoy medio ebrio. Lo aclaro altiro. Vengo llegando de la casa de mi partner. Es una volá más que nada. Pero recién estaba a punto de quedarme dormido y escuché el sonido de la reja del primer piso abrirse, luego unos pasos, y el golpe metálico reverberante de la “cerrada” de puerta. En el silencio nocturno lo sentí cercano (el golpe claro está), como si estuviera al lado (no se pasen películas los agüeonaos, mentes desquiciadas y enfermas). Luego los casi obligatorios pasos en la escalera de cemento. Tacos. La resonancia de los escalones en el edificio. Etc.

Eso me llevó a pensar en lo potente que es la puerta de la casa. Y al mismo tiempo en lo potente que es el sonido que la atraviesa.

Cuando cerramos la puerta de la casa nos sentimos automáticamente seguros (ahora, si somos paranoicos no sé). Hay algo reconfortante en cerrar esta particular puerta. Por aquí no pasa. Nos sacamos los zapatos, los pantalones, andamos a “pata pelá”, en calzoncillos (en calzones nuestras exquisitas féminas – y puta que se ven lindas así), en pelota (así se ven mejor), etc. Detrás de la puerta nos volvemos libres, somos distintos y somos los mismos. Siempre pasa lo mismo, en todas las casas, en todas las familias. Detrás de la puerta de alguna forma se nos imbuye una libertad automática y única. Detrás de la puerta podemos ser o no ser… si queremos. Tenemos claro que nadie irrumpirá en este mundo privado. Lo damos por sentado (tal vez en estos días andamos un poco más perseguidos con la tan mediática delincuencia). En fin, no sé, pero después de cerrar mi propia puerta de la casa, sacarme toda la ropa y taparme bajo algunas frazadas, en un momento de etílica inconsciencia, me encontré escuchando todos los sonidos que llegaron a mis oídos después del portazo.

Infinito. Autos a lo lejos. Algunos muy lejos. Bocinas. Sirenas, aún más lejos que se desvanecen y (por fin) desaparecen. Perros, una incontable cantidad de ladridos, algunos casi imperceptibles, otros… incómodamente cerca. Los sonidos vienen de todos lados, de arriba, de abajo y de los ¿cuatro? puntos cardinales. El motor del refrigerador se enciende y enmascara todo desde la cocina. Se apaga. Siguen los autos. Se hacen suavemente más nítidos, se mezclan con la desinencia del refrigerador que fríamente contribuye a la amalgama de sonidos que ya se hacen inconscientes. Que se juntan con los sonidos propios de la somnolencia, con las voces del día, con las voces de la noche, con los sonidos inexistentes que pertenecen sólo al guardián de la frontera entre la vigilia y el sueño profundo. Aquí, en este lugar hay voces que empiezan a hablar, personajes de sueños donde los sonidos externos se hacen irreales. En este estado me encuentro, en el que no existen problemas y que, por el contrario, las soluciones más simples se vuelven las más sabias.

De pronto, otra reja que se abre, se cierra, más pasos en la escalera… pasos en una puerta. Zapatillas… dos pares. Voces que hablan despacio. Risas. Hombre. Mujer. El sonido me despabila. Es fuerte. Para el sonido la puerta no es una barrera. Pasa colado. El sonido no pide permiso. Es patúo. “Llega y entra”. Es lo único que entra, la luz no puede y el aire tampoco. En el sonido existe un poder que no es ostentado. Es subterráneo. Minimalista. Pero que sin embargo atraviesa la más sagrada de nuestras barreras.

Se cierra la puerta. Otra puerta de la casa que se cierra e impone, protectora de nuestra intimidad, de nuestra vida, de nuestro sueño, no así de nuestro silencio.

Bonne nuit.

PD: Cuando escribí esto eran las 5 de la mañana y mi estado de intemperancia era de una divertida inconsciencia, por lo que no se debe tomar en serio bajo ningún punto de vista.

2 comments On De aquí no pasa

  • Excelente Blog, suas dicas me ajudaram muito.

  • Iba pa’ historia, de terror, pero se funó!!!!!, jajajaja, bueno primito, igual, interesante el análisis, me sacaste de mi mundo laboral rutinario un rato, jiiji, me imagine que era de noche, la raja igual. Te day cuenta el impacto que tienen en los demas tus palabras, fuerte eso, jiji, no si de verdad galloooooo!!!.
    Bechitooooo tiernito

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