El vuelo – 1° parte

Estoy en el aeropuerto. A minutos de abordar el avión y dar comienzo a este nuevo viaje.

No sé por qué, pero la sensación de despedida siempre es la misma. Ayer en Llo Lleo se me apretó la guata al ver a mi familia y al pensar en que no los volveré a ver por tanto tiempo. Y es curioso, porque estando acá en Chile tampoco los veo tan seguido. Pero es esa sensación de lejanía y abandono que aún después de varios viajes no supero. Cuando abracé a mi mamá, antes de irme al terminal de buses, la apreté fuerte y la olí profundamente. Con eso me llevo algo de ella, así me acompaña. Hice lo mismo con mi hermana. Me gustó compartir con ella el día antes de su cumpleaños. Y también hice lo mismo con mi padre cuando me fue a dejar al terminal. Me dio mucha pena verlo con sus ojos rojos mirándome desde abajo del bus. Está viejo y está asustado. Su diagnóstico de diabetes es inminente y creo que por primera vez le está tomando el peso a su enfermedad.

Me habría gustado despedirme de mi hermano también. Pero nuestras agendas están demasiado ocupadas. Me habría gustado darle un buen abrazo antes de subirme al avión.

No estoy triste. No me mal interpreten. Son sólo sentimientos encontrados. Siempre cabe la posibilidad de que algo salga mal, de que no los vuelva a ver y eso me parte el alma.

En fin…

El vuelo a Buenos Aires no fue muy distinto a cualquier otro vuelo. Un detalle a destacar es que definitivamente LAN es superior a muchas aerolíneas. En mi caso, volé en Aerolíneas Argentinas, y tanto el servicio a bordo como el avión mismo dejaron mucho que desear.

Llegando al Aeropuerto de Ezeiza comenzaron las sorpresas. El vuelo de combinación a Madrid estaba retrasado por más de 4 horas. ¡Que frustrante! Si ya era incómodo tener que esperar las 8 horas originales por la combinación, presentí que 12 horas y media no iban a ser que la espera fuera más agradable. Un representante de la compañía me entregó un voucher para cenar a modo de compensación. Me indicó el restaurante y noté con gratitud que tenía wi-fi para los clientes.

¡Que me dijeron! Partí raudo. Como ya era la hora de almuerzo, pedí algo para comer. Si hay algo que hace bien estos argentinitos es cocinar. Todo les queda rico. Mientras, encendí el notebook y pregunté la contraseña para el acceso. Estuve chateando con mi hermana y con una vieja amiga por Messenger, mientras mantenía otra conversación con un par de amigas por Twitter. Revisé y respondí mis correos. Tuitié un par de cosas, entre ellas mi posición a través de Foursquare. Habían pasado un par de horas, el almuerzo y un par de cafés cuando noté que la batería no duraría mucho más si no buscaba un enchufe. Le pregunté a la mesera (que debo decir, estaba bien guapa) y apuntó con su dedo a los pies de la mesa. El restaurante estaba bien equipado. Enchufes en cada mesa para los clientes, un excelente detalle. Saco mi power-brick, lo conecto al notebook y cuando voy a enchufarlo a la toma de energía llegó mi segunda sorpresa. ¡Enchufes no compatibles!

Frustración al cuadrado. Apagué y guardé todo. Caminé hacía una tienda preguntando por adaptadores de enchufes universales. Llegué a un “Free Shop” como les llaman los argentinos a los universalmente conocidos “Duty free” (esa manía que tienen estos tipos de cambiarle el nombre a todo, si hasta el español lo hablan distinto). ¡Agotados! Me dijeron que posiblemente encontraría en la otra ala del aeropuerto. Caminé y caminé, crucé el aeropuerto completo, en un momento me sentí casi como Kung-fu, hasta que llegué al otro “Free Shop”. ¡Linda la wevá! ¡Agotado nuevamente!

Frustración al cubo. Volví caminando hasta el lugar anterior. Mis pies comenzaban a llenarse de sangre. “Esto no se va a quedar así” – me dije. Así que partí al baño. Entré a un WC, cerré la puerta, limpié bien todo y les dejé un buen poco de mierda a los argentinos. ¡Me sentí doblemente aliviado!

Luego de aquel relajante paréntesis me acordé de que el cargador de mi celular es compatible con los enchufes argentinos. ¡Maravillosa ocurrencia! Conecté todo, activé el wi-fi del celular y pude volver a conectarme. Obviamente no es lo mismo, pero sirvió para entretenerme. Tuve una grata conversación con mi hermanita a través de Twitter, mientras actualizaba Facebook y otras tonteras.

La espera sin embargo fue eterna. En varias ocasiones me recorrí todo el aeropuerto. En una de las tiendas encontré una Sony PSP Go en “oferta” a U$500. Si hasta para eso son fanfarrones estos giles. En mi querido Chilito la PSP Go no sale por más de U$400. ¿Oferta? ¡Me estás cargando, boludo! En todo caso igual estuve tentado, tan grande era el aburrimiento.

Luego de muchos paseos a lo Kun-fu, por fin llegó la hora de embarcarse. La cabeza me dolía mucho y la temperatura y humedad del lugar hicieron estragos en mis emanaciones corporales. ¡Mi reino por una ducha! Obviamente no había.

Frustración a la cuarta. Partí nuevamente al baño a dejar mi ofrenda por lo poco equipado del lugar. Ahí aproveche de descargarme encima un tubo de desodorante que al menos contribuyó en parte a atenuar en algo mis ya viciados aromas.

El vuelo a Madrid no fue ninguna maravilla. 12 horas más arriba de un avión gigante pero viejo, sin siquiera un sistema de entretención a bordo decente (¡LAN no te mueras nunca!). Un servicio distante y frío. Una comida asquerosa. Algo tan poco interesante que lo único que me dio fue sueño. Dormí casi todo el vuelo… Y soñé…

Soñé con mi familia, cuando éramos todos un poco más jóvenes. Soñé con mis papás menos arrugados y mis hermanos y yo vestidos de uniforme. Soñé con la Eliana, nuestra nana de antaño y hoy amiga de siempre. También soñé con mis amigos, los viejos y los nuevos. También con aquellos y aquellas que ya no están. Soñé con la Sindy (la mejor), Andrés (un hermano nuevo) y mi ahijado Ikin. Soné con Carlo (mi hermano y partner de la vida),  y con Marco (mi cable a tierra), la Sandruca (esa parte etérea y mágica que me conecta con el éter), la Naty (la única que me gana en una discusión), mi amigui Ale (mi Olvia Newton John en la pista de baile), la Claudia (por un tiempo lejos, hoy bien cerca), la Daniela (mi loca exquisita y Ave Fenix), la Feña y la María Alejandra (que de lejos nos queremos igual). Soñé con todas esas personas que iban quedando atrás y que por primera vez en mi vida estarían separadas de mí por un frío, profundo e inquebrantable océano. Soñé con la aventura que se viene por delante, soñé con los lugares que voy a conocer e imaginé todo lo que voy a aprender…

Soñé demasiadas cosas. Y todas eran buenas…

13 comments On El vuelo – 1° parte

  • TEST FOR CROSS-COMMENT FEATURE…

  • María Paz Herrera Sepulveda

    Primo me sigues sorprendiendo y emocionando… que hermoso que tu análisis siempre se incline a lo positivo… yo por mi parte te aporto sus primeros días en Llo lleo y nuestras eternas pláticas… siendo una pendeja que no sabia nada… y tu mostrándome tu preciada colección de CASSETTE que tan perfectamente tenías, como tu reliquia que solo la compartías con algunos… CREO QUE DESDE AHÍ QUE TE TRANSFORMASTE EN ALGUIEN ESPECIAL EN MI VIDA… QUE DIOS TE BENDIGA Y SIGUE DISFRUTANDO DE LA VIDA …TE LO MERECES… TQM

  • Wn!!! No te compraste la PSP? te apusto que con ese precio venía con PETE de regalo!!!

  • La confusión del viaje es el encanto del viaje, amigo. O lo que es lo mismo, todo viaje es un viaje hacia adentro. Me emocionan especialmente las palabras que dedicas a tu familia. En ellas me reconozco, como tu bien sabes, en las preocupaciones por los viejos y el recuerdo de los amigos. Un día hace ya un siglo o dos minutos_en todo caso, demasiado tiempo-, fuimos nosotros los que nos despedimos. Las preocupaciones de nuevo y el hambre de saber y conocer… Algún día los compartiremos.

    • en nuestro caso, la despedida fue solo un momentáneo adiós… el reencuentro en inminente, aunque sigue pendiente… prepara las cervezas…!!

  • Cristian Sepulveda Cid

    a es de familia yo tb sueño en colores y tb en blanco y negro.
    por aca tb nos pusimos las pilas con la diabetes o pre estoy mas flaco = que mi mujer. te quiero.

  • Cristian Sepulveda Cid

    dale hermano que difrute y me emocione estoy casi llorando de alegria por tiy por lo que escribes me hace mucho ruido leerlo y espero que a ti teaga bien hacerlo que es amable muy amable leerlo gracias.

  • Qué le vaya bonito!!!!

  • Heee~
    Aunque soy una seguidaora de twitter y he visto como han sido los preparativos del viaje y leo con bastante agrados esta bitacora de viaje, ojala continue.
    el regalito que dejo en Argentina fue lo que más gracia me hizo, realmente es una forma muy chilena de agradecer, que lamentable la espera de su vuelo y las condiciones de los mismo, pero ya estas lejos de Santiasko con una mente mas relaja.
    Disfrute todo lo que más pueda y escriba un poco en twitter para saber como lo esta pasando!

    Paupau~

    • Gracias por pasar… mi plan de datos en el teléfono sólo es compatible en Chile… así que no puedo tuitear, a menos que esté con el notebook y con conexión… lo que no es a menudo… ya vendrán más actualizaciones…!! muchos saludos y gracias again…!!

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