Child of Light

¿Han imaginado alguna vez ser protagonistas de un cuento de hadas?

Eso es precisamente lo que ocurre en Child of Light. Es una historia de esas que nos leían cuando éramos niños para hacernos dormir, con duques, reinas, hechiceros, brujas y hadas madrinas.

Child of Light es la historia de Aurora, una niña que es encontrada por su padre muerta en su cama. Sin embargo ella aún vive… pero en otro lugar. Aurora sorpresivamente aparece en un altar, en un lugar llamado Lemuria. Es un reino inmenso y nuestra tarea es ayudar a Aurora a encontrar su camino a casa. Para lograr esto tendrá que derrotar a la Reina de la Noche, la que ha eliminado toda la luz del mundo, robándose el Sol, la Luna y todas las estrellas del cielo. En esta casi imposible misión tendrá como compañeros a una luciérnaga llamada Igniculus y a un grupo muy heterogéneo de personajes.

La historia escrita en verso por Jeffrey Yohalem, es un “poema jugable” desarrollado por UbiSoft, los mismos desarrolladores de Assassin’s Creed, Ghost Recon y RockSmith.

Poema jugable

“Poema jugable”. Es aquí donde Child of Light se diferencia del resto de los juegos que he jugado hasta ahora. Un poema es algo escrito con delicadeza, las palabras y las rimas son escogidas con extremo cuidado, los detalles son siempre lo más importante, no hay dejado al azar. Y es eso precisamente lo que hace que este juego sea único. Nada es al azar. Desde el motor gráfico potenciado por UbiArt, que da vida a unos escenarios exquisitos que parecen ilustraciones en acuarela de un libro de cuentos, el diseño de los personajes inspirados en el Cirque du Soleil, pasando por la historia escrita en verso, hasta la maravillosa música escrita por Cœur de Pirate.

Todo está perfectamente amalgamado. El movimiento de los personajes está cuidado hasta el más mínimo detalle, así como su interacción con el mundo. Los escenarios son vastos y preciosamente diseñados, el trabajo de ilustración es magnífico y a veces hace olvidar que estamos jugando y no leyendo un libro. No hay saltos, no hay lag, no hay parpadeos, no hay trabas, no hay errores. Las transiciones entre escenas son elegantes y delicadas. El diseño de sonido es perfecto, desde el sonido de los pasos de Aurora hasta el sonido de su vuelo, para el que se usaron, en lugar de plumas, pétalos de una flor.

La música merece mención aparte. La compositora realizó un trabajo increíble, me recuerda a lo que hizo Philip Glass en la película Las Horas. Ya escuchar solo un piano en la introducción del juego y no una orquesta completa llena de bronces y timbales hace una diferencia importante. No electrifica, calma. Uno no entra al juego en un estado frenético. No entras a matar con espuma en la boca. Entras a jugar… y de pasada a apreciar un trabajo de artesanos más que de ingenieros.

En una época donde todo se basa en mostrar más efectos, polígonos, texturas ultra detalladas, donde las tarjetas de video se fuerzan al máximo mientras sus ventiladores sufren intentando enfriarlas, Child of Light es un bálsamo de delicadeza elegante. Un refresco entre tantas explosiones, disparos, cámaras frenéticas y sonidos ensordecedores. Es un retroceso a la simpleza, esa que encontrábamos en algunos antiguos juegos de rol japoneses, es también un retroceso a la simpleza de la niñez, esa que encontrábamos cuando nuestra mamá nos contaba ese cuento con duques, reinas, hechiceros, brujas y hadas madrinas, y que para imaginarnos en una armadura con una espada en la mano no necesitábamos una pantalla, un joystick o una consola.

Aquí el trailer oficial de lanzamiento:

Link: http://childoflight.ubi.com/
Link: http://www.playstation.com/en-us/games/child-of-light-ps4

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