Blanco y negro

Hace algunos días vi en Facebook una publicación de AFE, una marca de jugos y productos naturales.

La publicación muestra a unos niños escogiendo dos tipos de comida, por un lado, una fruta y, por otro, un chocolate. Por supuesto la mayor parte escogió el chocolate. Luego les muestran a los papás qué fue lo que escogieron sus hijos, pero con un twist: les muestran los ingredientes del chocolate y no el chocolate en sí. La imagen es aterradora, ingredientes con nombres extraños y poco auspiciadores. La idea de la publicación es fomentar el consumo de alimentos saludables en los niños. Hasta ahí todo bien.

El “problema” para mi comenzó cuando empecé a leer los comentarios. Al segundo aparecieron los expertos ingenieros genetistas (porque en redes sociales son todos expertos en algo), amigos de las teorías de la conspiración, naturistas, defensores de los animales, veganos y un largo etcétera. Todos ellos defendiendo su posición, algunos (y no pocos) de forma muy agresiva. Me di el trabajo de leer casi todo y me llamó mucho la atención la polarización y la defensa acérrima y violenta de las posiciones, y es aquí donde me quiero detener hoy.

¿Es que nadie tiene un punto medio en toda la discusión? De pronto, y así porque sí, o son todos naturistas, comen y les dan a sus hijos sólo alimentos orgánicos, sin procesar, cultivados en granjas hidropónicas, sin pesticidas, donde suena de fondo música clásica, o son todos unos sometidos al sistema neoliberal capitalista, crédulos, envenenándose y envenenando a sus familias con cáncer, ingiriendo alimentos producidos por las “transnacionales” (qué palabra más manoseada y “propagandera”), opresoras del pueblo, controladas por los Sionistas que tienen el mundo a sus pies bajo el control del Nuevo Orden Mundial (léase en modo sarcasmo, por favor).

Leyendo esos comentarios extrapolo a otros hilos que se publican y me llama profundamente la atención lo intolerantes que son las personas en las redes sociales. Es como si el teclado se hubiese transformado en la nueva AK 47, y el anonimato que les ofrece el estar detrás de una pantalla, en la nueva trinchera para poder desparramar la podrida frustración que tienen guardada dentro.

Si no te gusta el actual gobierno de Michelle Bachelet eres automáticamente tachado de fascista, facho pobre, momio, asesino, pinochetista, etc. Y si, por el contrario, muestras apoyo a su gobierno, eres inmediatamente catalogado de comunista de mierda, zurdo, ladrón, “sociolisto”, come guaguas, etc. Blanco o negro. No hay colores. Polo Norte o Polo Sur. No hay Ecuador.

En un mundo que carece cada día más de tolerancia, es increíble lo poco democráticos que somos. ¿Dónde quedó el lugar para la discusión? Esa discusión sana claro, esa que saca conclusiones sanas. Esa discusión agradable, donde los desacuerdos son enriquecedores y no motivo de insultos y ninguneos gratuitos. Es increíble lo poco grises o multicolor que somos, ¡todo es blanco o negro!

Volviendo al tema de los alimentos. Cualquier papá relativamente responsable sabe que no puede alimentar a su hijo sólo de chocolate o golosinas. Cualquier papá sabe que las frutas, verduras, etc., son necesarias para una buena nutrición. También, cualquier papá sabe que un chocolate de vez en cuando no tiene absolutamente nada de malo o una porción de papas fritas tampoco. ¡Color! ¡Arcoíris!

Es el arcoíris lo que me gusta, el arcoíris que permite vivir esta corta vida a plenitud, con su buena cuota de irresponsabilidad, sin llegar a ser temerario. ¿Un lomo a lo pobre de vez en cuando? ¡Claro que sí! ¿Su ensaladita con pavo durante la semana? También, por supuesto. ¿Su copetito loco por ahí? Diga dónde y de allá somos. ¿Agüita para hidratarse? ¡Todos los días! ¿Una tarde jugando PlayStation? Nuevamente, diga dónde y de allá somos (yo llevo las cervezas y un comando). ¿Dos horas entrenando con TRX para conservar esas caluguitas abdominales? iTres veces por semana!

La buena vida es un (intento de) equilibrio constante, no se trata de ser blanco o negro, o ser de derecha o de izquierda. Un día puedo simpatizar con alguna idea del lado rojo y, al otro, con una del lado azul. ¡Eso no me hace menos consecuente! Por el contrario, me hace versátil, me hace más rico. Lo mismo con la comida. Un día puedo comer un sendo bistec con papas fritas y al otro una rica ensalada de atún con tomate. Y así con los animales, con los niños, con la ropa, con la música, con el clima…

Me tienen podrido los negros y blancos. Me tienen podrido las redes sociales, su nula tolerancia y su enjuiciamiento constante y sin piedad a los que no están en sintonía con la pseudo-mayoría, gelatinosa, inconsecuente, insustancial, obstusa y pusilánime. De democráticas, ¡por el culo! Dictadura popular de algunos idiotas, intelectualoides, activistas de escritorio, nada más…

La vida no es sólo izquierda, derecha, arriba, abajo, ni blanco, ni negro, ni norte, ni sur… Existe el Color, el Arcoíris. Existe el Ecuador, y créanme… ¡Es precioso!

Deja un comentario