Fuera del tiesto
Hoy fui a un curso en el que me “inscribieron” y dura una semana. Pongo inscribieron entre comillas porque no es un curso al que hubiese asistido por mi propia voluntad. La verdad voy como obligado (de hecho si no cumplo con la asistencia ¡tengo que pagar el curso yo!) y más encima es fuera del horario de trabajo, lo que se podría decir es ilegal según la nueva ley laboral. Además cada clase dura como tres horas… ?!?!?
Luego una colega dio luces al respecto. Uno puede ir a la oficina de personal a renunciar… al curso claro. El punto es que no se por qué existe una especie de eco militar en la forma en que se manejan las cosas a nivel de las jefaturas. Es como un papá o un abuelo, de esos mañosos y autoritarios, dándole órdenes a un cabro chico. ¿Por qué no nos preguntan primero si queremos ir al condenado curso o si es de nuestro interés? Y si no quieren preguntar eso: ¿Por qué no explican (al menos) las razones por las cuales nos están “mandando”? Y por último. ¿Por qué no avisan que si no queremos ir, podemos renunciar (¿sin? temor a represalias) y no advertir (no pongo amenazar ya que eso NUNCA lo hacen los jefes) que si no vamos tendremos que pagar el, a estas alturas, maldito curso y la c—————-e? En fin… Como estoy con la política de que a todas las cosas se les puede sacar algo bueno (no se que cresta me pasa que ando tan buena onda), no me hice mala sangre y fui al malmirado cursillo este.
Para ser sincero el curso no es nada de malo. El loco que lo imparte es bastante divertido. Habla más que yo y mi hermano juntos (y eso sí que es difícil), es tremendamente auto referente, ostentoso, cuico jugando a ser hippie buena onda, filósofo de baratas, y unas cuantas cosas más. Curioso el personaje.
Sin embargo lo que dice tiene mucho sentido. Como resumen, el curso es acerca de las reestructuraciones empresariales de acuerdo a los tiempos que corren, del cambio desde el modelo de jerarquía vertical, donde mi jefe tiene un jefe y así hasta llegar al dueño, a otro de modelo horizontal, donde yo soy parte de un proceso y formo parte de un “equipo”. Un equipo multidisciplinario e interdependiente. Y que todos somos importantes en el desarrollo del proceso productivo. Que aportamos con nuestro granito de arena. Que el dinero aquí no es importante. Que ál mismo en algún momento poco menos que fue visitado (cual Longueira) por algún espíritu y fue iluminado con la sabiduría. De que ya no estamos en el pasado (media novedad) y que por eso hay que cambiar. Y un lote de cosas más que son increíblemente motivantes. (Uffff! vieras tú!). Realmente una verdadera parafernálica verborrea que sin embargo, insisto, tiene mucho sentido y es tremendamente válida… si es que se llega a aplicar, osscorss!!!
Me imagino, no sé exactamente por qué, que este profesor-asesor imparte este curso, que es financiado en un 70% por el SENCE y el resto por la “empresa”, cobrando una no despreciable suma. Que después de que nosotros mismos, con nuestra participación, le digamos lo que hay que hacer para mejorar el proceso productivo, procesará toda la información, descartará lo repetido, pulirá el resto, lo redactará bonito, le pondrá gráficos coloridos e informes de productividad (obviamente tremendamente rentables), llegará con su notebook y hará su “pulenta” presentación en PowerPoint (con datashow y todo), para luego terminar cobrando otra considerable (esta vez mayor que la anterior) suma. No es malo.
Ahora que lo pienso la anduve cagando medio a medio cuando escogí mi oficio… Me imagino haciendo lo mismo que mi “profe”: hablar de mí todo el rato, reírme de la gente en su cara ostentando mi riqueza y mi éxito económico, luciendo mis viajes alrededor del mundo y mis empresas en el extranjero, etc., todo eso consciente de que ninguno de mis oyentes puede aspirar a un sueldo mayor a 200 lucas, para después terminar diciéndoles cosas bonitas acerca de los granitos de arena y de los grandes equipos de trabajo, sabiendo que ninguno de ellos está ahí voluntariamente y, como corona de crucifixión, hacer que hagan el 90% del trabajo por mí. Y a la salida, pasar por la caja… a cobrar.
¡Si ahí estaba la papa loco! ASESOR. Debería haber sido asesor.





igual me gustaba mucho tu otro blog, pero este no esta nada de mal. El profe de tu curso me recuerda a uno de los tantos que tuve en la U el año pasado del de Economia Politica y de Historia de las Ciencias, para ellos nosotros no eramos nada..onda con cuea sabiamos leer y escribir, ja… y q valiamos practicamente hongo por no ser filosofos o economistas destacados, ellos se divertian haciendo clases y poniendo 4 o 5 como maximo…..pero a uno le doble la mano y me saque un 7 y hasta me eximi del examen, de hecho le gusto mi exposicion sobre la economia mundial, ja.. no que solo los filosofos y economistas eran capaces de llegar a tales conclusiones….pero nunca la hice saber esa opnion, o sino la represalia en la segunda prueba iba a ser heavy.
Pero en fin, eso q cuentas de tu curso, es como conocido pa’ mi, aunque no se si en igual escala, pero el año pasado por si no te habia contado tuve un curso de empresa…dos semestres y otro de comunicacion institucional, q es basicamente lo mismo pero centrado mas en las comunicaciones intraempresariales.
bueno, besos, y ya posteare algo en el blog….mio claro